Para conservar la belleza, la calidad y la durabilidad de tu calzado, te recomendamos seguir estas indicaciones según el material y sus características.
Evitá el contacto con el agua. La humedad puede dañar los materiales y alterar su apariencia.
No laves el calzado en lavarropas.
Limpieza: utilizá un paño seco o apenas húmedo, según el material. Evitá productos abrasivos o químicos que puedan dañarlo.
En caso de derrames: absorbé el líquido inmediatamente con un paño limpio, sin frotar. No utilices secador ni fuentes de calor directo para acelerar el secado.
Protección del cuero: podés utilizar productos específicos para cuero, como ceras incoloras, siempre que sean compatibles con el acabado del calzado.
Bases de madera o folia: requieren especial cuidado. Evitá la exposición al agua y a la humedad.
Apliques y detalles: los modelos con piedras, tachas, moños u otros adornos son delicados. Evitá golpes, enganches y roces que puedan dañarlos.
La gamuza requiere un cuidado especial para preservar su textura y apariencia.
Limpieza: utilizá un cepillo específico para gamuza o una goma limpiadora adecuada para este material. Evitá frotar con fuerza.
Protección: antes del primer uso, aplicá un aerosol protector específico para gamuza, siguiendo las instrucciones del fabricante. Probalo previamente en una zona poco visible, ya que puede modificar ligeramente el color.
Roce con otras prendas: evitá el contacto prolongado con prendas que puedan desteñir, especialmente jeans oscuros.
Transferencia de color: la gamuza puede transferir pigmentos a otras superficies o prendas, en particular a telas claras. Te recomendamos tomar precauciones al combinarla con ellas.
El charol posee un acabado brillante que requiere un trato delicado.
Evitá rayaduras: no lo apoyes sobre superficies ásperas ni lo roces con objetos que puedan marcarlo.
Pliegues naturales: con el uso pueden aparecer arrugas en las zonas de flexión. Debido a su superficie brillante, estas marcas pueden resultar más visibles.
Limpieza: utilizá un paño suave, seco o apenas húmedo. No emplees esponjas abrasivas ni productos que puedan opacar o deteriorar el acabado.
Un último consejo: guardá tu calzado en un lugar seco, ventilado y protegido de la luz solar directa. Si es posible, conservá cada par en su caja o en una bolsa de tela para evitar roces y preservar su acabado.
♡ Cada detalle importa. Cuidá tu calzado y conservá su belleza en cada uso.